Por Juan David Correa

El periodismo, a lo largo de la historia, ha sido considerado por muchos como el oficio ideal para la búsqueda de información, comunicación y libre expresión de las ideas. En Colombia desde la época de la colonia hasta nuestros días, ha dictaminado incluso el rumbo de nuestro país, no solo política sino social y económicamente. En la actualidad, se ha visto un periodismo no tan imparcial, sino más bien sesgado. Cabe resaltar que esto no ocurre en la totalidad del ejercicio comunicativo, pero si en la gran mayoría.

Colombia ha sido un país plagado de guerra, corrupción y desigualdad, eso es algo que al menos la mayoría de los ciudadanos reconocemos, y en parte, por el ejercicio periodístico, sin embargo, mucho de este material se ha visto tergiversado por la manipulación de las élites colombianas sobre los medios de comunicación, y no solo el contenido, también el periodista en sí.

Y no los culpo, ante un sistema económico tan rampante, tan injusto y de pocas oportunidades, muchos sueñan con trabajar, gerencia, ser exitosos y poder mejorar su estilo de vida, en el periodismo, trabajar en un canal prestigiosos o en un periódico reconocido, sacrificando tal vez su propio pensamiento.

Es allí cuando el mismo tiene que escribir y/o presentar una edición sesgada y parcializada de lo que realmente es un hecho, esto por los intereses que tiene el medio dentro de la esfera política, y el mismo, termina convirtiéndose en lo que tal vez no quería, un súbdito más.

También está la otra cara de la moneda y en lo personal, la más grave, es el periodista que ya puede escribir con cierta “independencia” así lo haga para un medio cuestionado, debido a su alto reconocimiento y alcance de su noticia en un sector social específico, ese que ya mueve masas con todo lo que dice o escribe. Éste, usualmente, realiza críticas y/o halagos a las acciones de un gobierno específico, también de una situación sobre cualquier tema que ocurre en el país, quisiera centrarme en los que realizan crítica.

Para ellos casi todo está mal, decisiones políticas, corrupción, desigualdad y pobreza, sus investigaciones sobre los temas son claras y contundentes, y se encaminan en analizar las acciones de esté o pasados gobiernos; pero cuando existe la posibilidad de cambiarlo todo y apostarle a algo novedoso, prefieren seguir en lo mismo, votando por el candidato del continuismo, o simplemente absteniendo su voto, y lo más grave es que lo expresan ante la opinión pública, generando odios, discordias y polarización.

¿Será que ellos en el fondo no desean que a largo plazo este tipo de situaciones injustas cambien, ya que la crítica a esas mismas situaciones es lo que les da de comer?

Como sociedad debemos repensar nuestro verdadero rol, saber que cada cuatro años tenemos la oportunidad de cambiarlo todo, o de seguir en la misma línea. A pesar de que el periodismo ha ayudado a construir nuestra ideología, es cuando debemos ir más allá y ver objetivamente todas y cada una de las posturas políticas, para que autónomamente, y sin influencia mediática, podamos tomar las mejor de las decisiones.

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