Por Alexandra Reyes

En muchas ocasiones, reunir a un par de personas que plantean ideas y conversación sobre diferentes temas, pareciese algo sencillo, pero si a estas personas les pedimos que tomen una decisión sobre algún tema, las cosas se pueden complicar ¿Cómo hacemos para ponernos de acuerdo? Pues pensando desde la diferencia.

Así es, suena raro, loco, incoherente, pero es el camino correcto.

Ahora bien, desde la diferencia se deben establecer una par de reglas, unas cucharadas de respeto, como 30 pizcas de tolerancia, gotas de creatividad, algo de entusiasmo al debate pero sin perder el horizonte y cuanto ingrediente se necesite en esta receta del dialogo. Nos hemos acostumbrado en la vida a que el conflicto es un efecto negativo de no estar de acuerdo y por lo tanto debemos evitarlo, pero se nos olvida que a través del conflicto nos hemos podido sentar en diversas ocasiones a hablar con personas que piensan distinto y que mediante ese dialogo podemos compartir y alimentar puntos de vista diferentes sobre un mismo asunto.

La Red Kolumbien es un claro ejemplo de ello, más de 150 líderes de todo el país nos hemos venido encontrando en este camino que va a completar 6 años y entre cada tropiezo, risa, camaradería y uno que otro desacuerdo, nos hemos convertido en un ejemplo de CONSTRUIR DESDE LA DIFERENCIA. En nuestra Red tenemos militantes y activistas políticos de todo el espectro ideológico, líderes sociales y ambientales, jóvenes que luchan día a día por la paz y el respeto a los derechos humanos, en todas las regiones; ellas, ellos, todas y todos, nos unimos en causas comunes y tenemos un ideal colectivo: ver, vivir y crecer en un país que promulgue la paz para todas y todos.

Y aquí no le tenemos miedo a la diferencia, nos agrada, pues es un factor que ayuda enriquecer la creatividad, a ver los conflictos desde diferentes perspectivas y a buscar soluciones comunes que puedan satisfacer las necesidades de todos. Somos una Red que le apunta al cambio social desde la juventud, que cree que las trasformaciones están en nuestras manos y deben ocurrir ahora.

Aquí, en este grupo de personas que se ha convertido en familia, seguimos formulando las preguntas y cuestionando las problemáticas actuales, ofreciendo desde esta construcción variada, soluciones para hacer de este país un lugar mejor, en donde la PAZ sea el primer y más grande pilar.

Así que le invito a no tener miedo a la diferencia, al conflicto, al desacuerdo, pues si tiene el privilegio de pertenecer a una familia como ésta, encontrará en el dialogo la posibilidad de crear, de surgir y de aportar grandemente a un sueño común.

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